Las numerosas sentencias por responsabilidad patrimonial ponen en evidencia el mal estado en que se encuentran las infraestructuras y servicios municipales de Torrevieja, condenando por ello al Ayuntamiento a pagar sustanciosas indemnizaciones por caídas y otros accidentes sufridos por los particulares en calles, paseos, parques y jardines públicos.

Todo ello pese a que la mayoría de las personas accidentadas no llega ni tan siquiera a reclamar por los daños ocasionados, ni tan siquiera a denunciar los hechos cuando sufren algún tipo de accidente, de los que sí que queda constancia en los servicios de urgencias médicas de los centros de salud y del hospital por los partes que se expiden por traumatismos y otro tipo de daños.

La mayoría de los accidentes los sufren personas mayores y otras que sufren limitaciones en su movilidad, no siendo habitual que se produzcan reclamaciones por lo dificultoso de los trámites a seguir y por lo complicado de los procedimientos, haciéndolo apenas un reducido número de los afectados, que en la mayoría de los casos no ven atendida sus reclamaciones en primera instancia, lo que reduce todavía más el número de afectados que optan por tramitar su reclamación en vía judicial ante los tribunales de lo contencioso administrativo.

El hecho de tener que recurrir a un despacho de abogados abonando los gastos o verse obligados a solicitar abogado de oficio para aquellos/as que pueden ser beneficiarios del derecho a la justicia gratuita, más el pago de las preceptivas tasas judiciales, hace que cunda el desánimo entre la mayoría de los afectados por porrazos en la calle, teniéndose que conformar amargamente a soportar los daños sufridos sin poder aspirar a ser resarcidos con algún tipo de indemnización económica por ello.

Los Concejales de Los Verdes vienen denunciando desde hace años estos accidentes y las graves consecuencias que suelen tener para los afectados, que en algunos casos representa un considerable deterioro para su salud, con lesiones irreparables, invalidez y hasta fallecimientos. Todo ello ante la indolencia de quienes teniendo asegurados sus sueldazos les importa un bledo el daño y el dolor ajeno (ande yo caliente, ríase la gente), y que las calles, paseos y plazas de Torrevieja se conviertan en una verdadera trampa para muchos de sus usuarios.

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